domingo, 31 de enero de 2021

Patiens

Mientras tú en otros cuerpos dibujas
viejos lunares de segunda mano, 
y te arrulla tras un eco lejano
el sabor de mis lágrimas granujas,
 
yo hilaré el invierno con las agujas
del reloj, como anhela un viudo en vano
que vuelva su mujer algún verano
y bailen juntos en las horas brujas.
 
Penélope es una burda impostora
a mi lado y Job es un becario
contratado a tiempo parcial por obra
 
y servicio. Yo te espero; me sobra
paciencia para tejer tu sudario.
Roma no se construyó en una hora.

                                               @hpoeticus 

lunes, 9 de noviembre de 2020

Dafne

                                   «Vístete de color romántico
                                          y serás protagonista en mi película».
                                                                     mocedades

 

Los ojos de mi madre son haces de laureles

donde encuentra su luz la clorofila.

 

Algunas noches me cuenta la historia

de cierta dríade que se casó

con dieciocho años.

Ella se sentía sola en Madrid;

él apresaba musas con su lira.

 

Hay restos de raíces en sus labios;

por eso sus palabras

arrastran la ternura

de la tierra mojada.

 

Después llegaron los inviernos negros,

los hematomas, la desolladura;

los ciegos gritos que el infiel arquero

tapiaba con promesas como zarzas.

 

Mi madre canta nanas a las flores

nacidas de sus pechos.

Cuando se ducha alza los brazos, los estira,

y el agua templada, barriendo el lodo,

convierte cicatrices en nidos de cascadas.

 

Hasta que se cansó. 

Hasta que Dafne decidió escapar.

Aprovechando que Apolo dormía

su borrachera lejos,

            protegió los esquejes y las yemas                 

tras sus ramas secas, sanguinolentas.

            Sus piernas destruyeron la corteza.

            Y comenzó a correr.

 

Mi madre es una dríade

a punto de cumplir sesenta y ocho años.




martes, 11 de agosto de 2020

Penélope ante los rebrotes

No regreses, Ulises.
Durante el mes de julio,
Penélope ha deshecho
todo lo tejido desde mediados
de marzo
                hasta primeros de mayo.
Que Alcínoo te obsequie
con mascarillas y gel hidroalcohólico.
Tú sigue navegando.



domingo, 28 de junio de 2020

El viento


Para que el viento tienda

su terca liviandad de luciérnaga-topo,

han sido necesarias muchas piedras,

parapetos de pájaros

y heridas como ruinas de amapolas.

 

Para entender la lógica

con que ordena cardúmenes y olas,

o su afán por arpar

la geometría de hojas en movimiento,

preguntadle de qué ausencia huye,

dónde perdió su sombra,

qué dios ciego le robó la palabra.

 

Entenderéis, entonces,

por qué es feliz cuando la luz lechosa

lo atraviesa, 

           por qué se vuelve cuarzo

en los brazos del mundo.

Entre Escila y Caribdis


Tuve que elegir entre el clavo ardiendo

o la temida caída al vacío.

Siempre me paralizó la acrofobia

y la posibilidad de vivir

tras el impacto es mínima.

Pero nunca se sabe; 

mientras tanto, disfruto del paisaje.


domingo, 14 de junio de 2020

Caronte en paro


Caronte no cobra desde hace meses
el subsidio para desempleados
de larga duración.

 

                        Gobierna en el Olimpo

                        una kakistocracia dipsómana y corrupta

                        que ha convertido el icor en purín.

                        Gajes de la endogamia y el incesto.

 

Y es que Caronte no tiene ni un alma

que llevarse a la barca.

Los hombres han rajado sus espejos.

Vagan casi invisibles como piedras de niebla.

Giran sobre sí mismos, se entrechocan,

balbucean canciones descuajadas.

 

El viejo los observa con curiosa extrañeza.

¿Han sido capaces de malgastar

los óbolos prostituyendo a Psique?

Son guiñapos zurcidos por una eternidad

donde nunca volverán a pulir 

el peso de sus nombres.

Una argamasa sin ojos que cruje.

 

                        Esta noche es compacta

                        la pútrida humedad del Aqueronte.

 

Desenreda de sus greñas el mechero

con el que Perséfone le obsequió

cuando Hades le hizo indefinido

y se enciende un cigarro.

En el mechero, brillante como una 

enorme garrapata, aún puede leerse

            Recuerdo del Leteo.

 

Ha pensado en buscar otro trabajo,

quizás taxidermista de animales 

sagrados o bordador de mortajas.

Unirse al club de plañideras griegas.

Pero su currículum se resume

en una eterna labor: psicopompo.

 

Caronte sueña con yates lujosos

y remeros de bronce; lanzarse al mar abierto,

rascarse el escozor de la sal en los ojos.

Pero ahora, cuando ve que los hombres

arrastran, derretidos y confusos,

el vacío impalpable del futuro,

tampoco se conmueve: 

el alma es su sustento y por su culpa

podría Orfeo robar sus costillas

y usarlas como lira.

Porque el dracma es el dracma

y la cornucopia boquea hueca.

            

                        Estamos otra vez a fin de mes.

                        Caronte sigue en paro.


                                              Caronte conversa con un eídōlon (Oxford, Ashmolean Museum).

domingo, 15 de marzo de 2020

La distancia a Sirio

Olvidaremos el tacto entregado
a la caricia tibia,
olvidaré abrazarte.
Se borrará de nuestra memoria colectiva
la forma de los labios cuando van a besar,
el dulce olor en la piel del recién nacido.

Camas de noventa, sofás unipersonales.

Desaparecerá la mano que recoja
nuestras lágrimas como pétalos transparentes;
pobre hombro arrancado
de su ancestral función alentadora.
Mediremos el saludo en yottámetros.

Muslos hambrientos, ojos despoblados.

Nuestros muertos se irán,
y se nos negará la despedida.

Pero no ganarán:
plantaremos en todos los suburbios
trincheras clandestinas, sociedades masónicas;
narraremos leyendas de hombres y mujeres 
que, tiempo atrás, buscaban
el cosquilleo y la piel erizada.

Y cerraré los ojos,
y volaré hasta Sirio.
Presentiré unos labios,
el aleteo de un pecho en mi espalda.
Y, amor, allí recordaré tu abrazo, 
y la felicidad me abarcará
como una mariposa
pasajera seducida por la luz.


La frente

Mientras duermes, una frente apoyada en el cristal del salón rumia barro. Han tiznado las estrellas con sarro, apenas yerra carne desalmada....