domingo, 22 de enero de 2023

Meng Po invita a té


Que tu recuerdo flote

como un pellizco acuoso

manchado por neblina

o el regusto de la leche cortada.

Que al nombrarte resuenen 

ecos presos en cuevas antiquísimas

y solo me llegue un ligero olor

a madera quemada.

Que al tropezarme contigo en la calle

mi paso se convierta en herradura

y deseche tu huella como quien sacrifica

predicciones de estelas.

Que me resulte ajena la materia

con que tus brazos construían cimas.

Porque quiero que seas

el granizo que cesa,

el parpadeo después de un destello,

aquel incidente sin importancia

sobre el que echar un velo.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Aquello que ya no es piedra


Te esperaré en el río

sentado en nuestra piedra

salmodiando los himnos de los grillos.

Otros perros vendrán para invitarte

a retozar a la sombra del fresno.

Husmearán tu estela,

te buscarán pensando que te ocultas

y que juegas, travieso, al escondite.

Se acercarán de nuevo,

olisquearán mi mano interrogándome,

y, ante el extenso peso

del silencio y la ausencia,

te esperarán también

sentados en tu piedra.

Hay grietas en la tarde que se rompen.


domingo, 19 de junio de 2022

Índice

1. Los nervios de llegar antes de tiempo.
    1.1. ¿Quizás una cerveza?
    1.2. Intuyo tu dolor bajo la gruesa
           telaraña de piel treinteañera.
           La naturalidad con la que hablas
           en la primera cita.
           Jugué a ser raíz un par de veces.
    1.3. El beso.
2. Te permito que avientes las puertas de mi casa.
    2.1. Desoxidación de la cancela.
    2.2. Cómo desangelar un jardín.
    2.3. Apenas hay tejas para cobijarse.
3. Tras la guerra, luz enhebrada.
    3.1. Quedan restos de tierra en tus silencios.
    3.2. Acuéstate a mi lado.
           Mañana es la certeza
           de quien se sabe árbol.


Lucas

A Lucas le gusta que le acaricie el lomo
antes de echarse la siesta a mi lado.
Apoya sus patas
            en el brazo que tengo estirado
y me mira con la mansa ternura
de quien acuna por primera vez
a un recién nacido.
En este silencio cómplice, casi sagrado,
yo le observo también;
va cerrando los ojos poco a poco
hasta que el sueño me vence.
La idea platónica de refugio
debe de ser esto:
una trufa de hollín húmedo
sobre un brazo adormecido.




lunes, 14 de febrero de 2022

La ternura de Aquiles

 

Que nadie descuaje hiedras

del muro que las sustenta

ni se sacien de abrigo mis manos

cuando presientan púas bajo tu huida.

Porque ninguna esclusa sellada

conquistó jamás faraones,

porque al cobijarse crecen ramas,

asoman humedales.

Y he aquí la gravedad del ala

posada en tu promontorio:

cómo desciende hacia el mar, silenciosa,

cómo labra en la arena

aquello que tabicamos con labios.

Hasta que tu piel,

íntima, voraz, inabarcable,

recolecta semillas

bajo las que reposa

la ternura de Aquiles abrazando a Patroclo.


De tiempo y espacio

  

Aunque a veces tanteo aún

el alarido agazapado en un puño,

aunque a veces reconozco

durante nuestras noches de insomnio

a qué surcos les es propia la ojera,

tú, frágil como la carne ante el cuchillo,

has desmigado espinos

hasta bautizarlos en harina.

Y ahora que ofrezco mis brazos y te acercas,

y un cántaro de luz

me recuerda que todo presentimiento es creíble,

se yergue la llama en tu pedestal,

te vacías sobre mi cuerpo,

hay aplomo en tu nervio;

el hombre es algo más

que un colgajo vertebrado,

          dices.

jueves, 27 de enero de 2022

El vigía de la memoria


        Después de pasar lista compruebo con satisfacción una semana más que son ustedes unos alumnos modélicos en asistencia y puntualidad. Hoy hace un día magnífico, pero han elegido aprender latín; si continúan así, tengan por seguro que verán recompensado su esfuerzo al final del cuatrimestre. Por cierto, me acaba de informar secretaría de que un nuevo alumno está a punto de incorporarse a clase; otro orgullo para este viejo profesor. Y ahora, abran por favor el libro por la página 38 y recuerden la frase que escribí ayer en la pizarra: vasa vacua plurimum sonant. ¿No lo ha traído, señor Ramírez? No se preocupe, que su amigo Patiño lo comparta con usted. Bien, veamos: Fonseca, ¿podría analizar por favor la palabra vasa? Casi, casi. Si es tan amable, señorita Seoane, dígale al señor Fonseca en qué ha fallado. Efectivamente, no se trata de la tercera declinación, sino de un nominativo plural neutro del sustantivo vasum vasi pero de la segunda declinación. Seoane, ¿sabría exponer la declinación completa del sustantivo en cuestión? Brillante, es usted brillante, Seoane, muchas gracias. ¿Y vasa, señor Ortega? Caray, para parecer usted un talcualillo ha acertado: es un adjetivo que concuerda con el sustantivo vasa. Les ahorro la interpelación sobre el verbo: al ser vasa un sustantivo plural, lógicamente el verbo debe ir también en plural. Recuerden que en latín los verbos se enuncian indicando en este orden: primera persona del singular del presente de indicativo, segunda persona del singular del presente de indicativo, infinitivo presente, primera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo y supino, que les sonará a rey hitita, pero no se preocupen, que lo veremos más adelante y lo explicaré las veces que sean necesarias. Por lo tanto, la enunciación correcta del verbo sería sono, sonas, sonare, sonavi, sonatum. Ya les digo que no se inquieten, hablamos de asuntos que iremos viendo a lo largo del curso. ¿He dicho algo gracioso, señor Altabás? ¿De qué se ríe entonces? Ya vendrán las quejas y los lloriqueos en las evaluaciones de diciembre. Anda, salga a la pizarra, que le voy a dictar la conjugación del verbo en el presente de indicativo para que sus compañeros puedan copiarla. Sono, sonas, sonat, sonamus, sonatis, sonant. Perfecto, señor Altabás, pues usted sentarse. Bien, por consiguiente, como decíamos, el verbo en este caso debe ir en plural. ¿Terminaron de copiar ya? ¿Puedo borrar? Excelente. Nos queda finalmente la palabra plurimum. Como es una cuestión morfológica, sintáctica y gramatical en la que profundizaremos durante los próximos días, les adelanto que plurimum es un adverbio de cantidad que significa muchísimo. Señor Ortega, deje por favor de chismorrear con su compañero y dígame, ¿sabría usted traducir la frase según lo expuesto? Incorrecto. Preste atención, que la voy a escribir en la pizarra. ¿Dónde han escondido la tiza roja? Ah, aquí está, disculpen. Veamos, entonces la traducción sería: Las vasijas o también los tiestos o las macetas hacen muchísimo ruido o son las que más ruido hacen. ¿Conocen el dicho popular Mucho ruido y pocas nueces? Si no es así consulten mañana a la profesora de Literatura o búsquenlo en el Libro de Buen Amor o La Celestina. Pues significa grosso modo que detrás de la apariencia pomposa se halla solo artificio, fingimiento, vacuidad. En un ámbito metafórico más amplio: que las personas más zoquetes resultan las más quejicosas, ¿verdad, señor Altabás? Ya llegarán ustedes a mis años. Cuivis dolori remedum est patientia. Con estas nociones creo que no les serán espinosos los ejercicios 1 y 2 de la página 39. Venga, dejen de poner caras mohínas que parecen galloferos… ¿Han llamado a la puerta? Disculpen un segundo.

   —¿Sí?

   —Buenos días.

   —¿Es usted don Saturnino Troncoso?

   —El mismo, para servirles.

   —Somos de la empresa Químani. Le traemos el último maniquí que nos había pedido.

La frente

Mientras duermes, una frente apoyada en el cristal del salón rumia barro. Han tiznado las estrellas con sarro, apenas yerra carne desalmada....